Bob y Karen se conocieron en el seminario en Michigan. Después de casarse en 1984, Bob empezó el ministerio como pastor de los jóvenes. Fue en ese tiempo que nació su hija Elyssa en 1989. En el 1991, respondieron al llamado de ser misioneros en España, donde Karen se había criado.
Estando en España nacieron dos hijos más. Actualmente, Elyssa es misionera, Daniel es médico y Jonathan es arpista, que ha tocado varias veces con la sinfónica de Puerto Rico.
En el 2002, Bob y Karen mudaron a Puerto Rico para continuar con su ministerio. En el mayo del 2003 empezaron la iglesia en su casa. La iglesia iba creciendo y se mudó al templo nuevo en el 2012. Con el tiempo, también empezaron a tener servicios en inglés.
Aunque han tenido un trabajo arduo, han podido disfrutar de tener una familia increíble. Una familia fundada en Cristo. De la cuál, han podido ver su fruto en sus tres estupendos nietos, Alyana, Sebastián y Zoey.
Bob se ha caracterizado por su famosa frase: ¿Por qué vas al cielo?
Creemos en un Dios Creador Supremo, que existe en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Él es Creador del universo material que vino a existir de la nada. Este Dios es moralmente perfecto, completamente soberano, indiscutiblemente poderoso, abrumadoramente amoroso y compasivo, e infinito en el conocimiento y la sabiduría mediante los cuales ha creado Su plan para los siglos.
Creemos que Dios se ha revelado a través del mundo como el Dios-Hombre Jesucristo (la palabra viva) y la Biblia (la palabra escrita). Toda otra verdad se mide según estos dos estándares.
Creemos que Dios creó a la humanidad a Su imagen y semejanza y exigió que fuéramos moralmente perfectos como Él. Lo que no se ha realizado desde el principio. Por el contrario, todos hemos sido pecadores por naturaleza y naturalmente no lo buscamos.
Creemos que nuestra naturaleza y nuestras acciones pecaminosas nos han separado relacionalmente de Dios. Cada ser humano es una criatura eterna, y si no se reconcilia con Dios durante esta vida, la separación de Dios y el juicio continuarán por la eternidad.
Creemos que no podemos ser perdonados ni reconciliados con Dios a través de buenas obras o incluso de obras religiosas, por muy devotas que sean. Estamos desesperados sin que Dios se acerque a rescatarnos.
Dios nos ama como sus criaturas especiales y vino a nosotros en la persona de Jesucristo en el momento perfecto de la historia humana. Jesús vivió una vida sin pecado y murió en nuestro lugar, pagando la pena de muerte por nuestros pecados. Sin embargo, Jesús venció el pecado, la muerte y el infierno al resucitar al tercer día. Regresó al cielo, y en otro tiempo perfecto, regresará a la tierra no como un Salvador sufriente sino como un Rey conquistador.
La reconciliación con Dios y la salvación del juicio venidero se nos ofrece como un regalo de gracia, pagado por Dios mismo mediante la muerte y resurrección de Jesucristo. El regalo de Dios se recibe al alejarnos de nuestra vieja visión del mundo, pecados e ideas erróneas y aceptar Su regalo por fe.
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